PRESENTACIÓN
A mediados del siglo pasado nace el concepto de la evaluación educativa como un proceso que busca mejorar los aprendizajes, el currículum y los resultados obtenidos en las aulas. El concepto de evaluación puede decirse que es fundamentalmente procesual, ya que exhibe un enfoque que resalta la importancia de la exigencia de la enseñanza y el rendimiento de cuentas, tanto por lo que hace referencia al uso de los recursos y la planificación de tareas como en lo que respecta al cumplimiento de los objetivos (Aceval, 2005).
La evaluación tiene como finalidad comprender y ayudar al mejoramiento del proceso de enseñanza, identificar las variables que influyen y de qué manera lo hacen, proporcionar orientación para la toma de decisiones que impacten positivamente en los usuarios e incluso en el proceso, brindar información acerca de las posibilidades de acceso que presenta el sistema educativo, contribuir a la optimización de recursos (económicos, tecnológicos y humanos) para asegurar que haya calidad y equidad en los aprendizajes y la enseñanza.
Existen distintos tipos de evaluación, los cuales pueden ser la evaluación racional, técnica, científica, holística, aplicada, de aplicación e investigativa; sin embargo, podemos decir que la evaluación puede ser de dos tipos: cualitativa y cuantitativa. Cuando se habla de evaluación, se hace referencia a las intenciones que motivan a su implementación. Heredía (2009) menciona que la intencionalidad oculta o manifiesta del ente central que regula el sistema educativo (autoridades educativas), responde a alguna medida política de corte económico necesaria para recurrir a acciones tendientes al control social en un futuro más o menos cercano; estas últimas reflexiones nos remiten a cuestionar ¿para qué se evalúa o para qué se evaluará?
El presente trabajo tiene la intención de proporcionar a profesores de nivel básico una guía de evaluación de aprendizaje, misma que puede ser utilizada como un marco de referencia general para profesores de nivel intermedio, con el siguiente contenido:
Ø La evaluación del aprendizaje: principales conceptos.
Ø Tipos de evaluación del aprendizaje (Matriz de información).
Ø Elementos del Plan de Evaluación.
Ø Consideraciones finales
LA EVALUACIÓN DEL APRENDIZAJE: PRINCIPALES CONCEPTOS
La evaluación aplicada a la enseñanza y el aprendizaje consiste en un proceso sistemático y riguroso de obtención de datos, incorporado al proceso educativo desde su comienzo, de manera que sea posible disponer de información continua y significativa para conocer la situación, formar juicios de valor con respecto a ella y tomar las decisiones adecuadas para proseguir la actividad educativa mejorándola progresivamente.
La evaluación del aprendizaje es una actividad invariable como el mismo proceso educativo, un subsistema integrado dentro del propio sistema de la enseñanza que tiene como misión especial recoger información fidedigna sobre el proceso educativo en su conjunto para ayudar a mejorar el propio proceso, y dentro de él, los programas, las técnicas de aprendizaje, los recursos, los métodos y todos los elementos del proceso enseñanza-aprendizaje. La evaluación debe servir de ayuda para elevar la calidad del aprendizaje y aumentar el rendimiento de los alumnos.
Cuatro son los principios fundamentales de la evaluación del aprendizaje:
1. Confiabilidad
En la enseñanza a distancia “en línea” se conoce al estudiante por medio de sus actividades y ejecuciones en los instrumentos que lo evalúan permanentemente. En ella, aún las actividades de aprendizaje se convierten en medios de evaluación y son sólo ellos los que dan cuenta de sus logros, en consecuencia, deben ser totalmente confiables (Morgan y O ́Reilly, 1999).
Hasta ahora en los cursos a distancia “en línea” no se ha reparado en esta consideración. En el futuro, el grado de confiabilidad que tienen los instrumentos de evaluación del aprendizaje debiera ser uno más de los estándares para juzgar al curso, sobre todo la referida a la estabilidad temporal, aplicable a cualquier instrumento.
2. Validez
La validez de la evaluación en la enseñanza tradicional, resulta imprescindible en aquella situación en la cual se toman múltiples decisiones a lo largo de un periodo de enseñanza, basadas sólo en los instrumentos a los cuales el alumno se somete (Chacón, 1994, Huff, K. y Sireci, S., 2001).
Seguramente este principio también formará parte de los estándares requeridos en los cursos a distancia “en línea”, los instrumentos de evaluación del aprendizaje deben probar su validez, contenido y aplicabilidad en los diversos contextos educativos (Universidad Virtual de Michigan, 2002).
3. Objetividad
La objetividad forma parte de cualquier evaluación, de nada serviría juzgar cualquier mérito si lo que fundamenta la calificación obtenida es el favoritismo, el prejuicio, la corrupción o cualquier elemento ajeno al atributo y ejecución que se evalúa.
En la educación a distancia “en línea” en la que no se conoce personalmente al estudiante, sólo sus trabajos, comentarios y ejecuciones, resulta más fácil cumplir con este principio que en la enseñanza cara a cara.
Dentro de los estándares para valorar un curso a distancia “en línea” debiera considerarse el análisis de la forma en la cual sus instrumentos de evaluación del aprendizaje aseguran la objetividad.
4. Autenticidad
La evaluación del aprendizaje debe ser auténtica, esto es, la condición de la prueba debe manifestar que los procesos intelectuales que se ponen en juego en ella, corresponden a aquellos que el alumno usará en las situaciones reales de aplicación del conocimiento en cuestión (Chacón, 1994, Honebein, Duffy y Fishman, 1994 y Morgan y O ́Reilly, 1999).
La evaluación auténtica tiene como condición una enseñanza auténtica, de lo contrario se crea una incongruencia que la invalida y perjudica al evaluado, dicho principio resulta difícil de cumplir en las evaluaciones que se realizan en el aula, ya que no todos los temas lo permiten. En contraposición, los recursos que se pueden utilizar en la computadora, facilitan la creación de simulaciones y entornos que lo satisfacen.
El análisis del cumplimiento de la autenticidad de la evaluación también debe formar parte de los estándares que juzgan la calidad de un curso a distancia. Ryan, Scott, Freeman y Patel (2002, pp. 128) plantean la evaluación de los aprendizajes como “un proceso mediante el cual los estudiantes ganan una comprensión de sus propias competencias y progreso así como un proceso mediante el cual son calificados”.
Objetivos de la evaluación
Los objetivos que permiten perseguir la aplicación de un modelo evaluador cualitativo, formativo y continuo, adaptado convenientemente a los procesos de enseñanza y aprendizaje, no se limitan ya a comprobar lo aprendido por el alumnado cada cierto tiempo, sino que amplían sus expectativas y posibilidades y cubren un campo más extenso, más completo, pues la evaluación se incorpora, desde el principio, al camino del aprender y enseñar, y ofrece, en consecuencia, mayores aportaciones y apoyos al conjunto del proceso que transcurre.
Los objetivos de la evaluación considerando sus diferentes perspectivas comentadas en su tipología son:
Detectar la situación de partida general para dar comienzo a un proceso de enseñanza y aprendizaje.
Facilitar la elaboración de la programación idónea y adecuada para los alumnos y alumnas, en función del diagnóstico realizado en el paso anterior.
3. Confirmar o reformular la programación en función de los datos obtenidos con el desarrollo de las unidades didácticas que la componen.
Orientar al alumnado para futuros estudios o salidas profesionales.
Elaborar informes descriptivos acerca del proceso de aprendizaje que sigue cada uno de los alumnos.
Regular y mejorar la organización y actuación docente, tanto en su perspectiva con respecto al centro como para su actividad en el aula.
Controlar el rendimiento general del alumnado, para su oportuna promoción o titulación.
Seleccionar los recursos didácticos y programas específicos para el centro.
Verdejo (1999, pp. 24-25) comparte los propósitos de la evaluación del aprendizaje:
Determinar necesidades de los alumnos y demandas sociales de educación.
Determinar logros en base a los objetivos de aprendizaje.
Predicciones acerca de las posibilidades de los alumnos.
Motivarlos hacia los logros de objetivos.
Retroalimentar el aprendizaje que fundamente sus logros.
Orientar hacia el tipo de respuesta o ejecución esperada.
Lograr acuerdos con respecto a los logros obtenidos.
Asignación de calificaciones justas y representativas de los aprendizajes.
Planear las siguientes experiencias instruccionales.
Ayudar a conocer a los aspectos de desarrollo intelectual, personal y social.
Diagnosticar las debilidades y fortalezas en el aprendizaje.
Seleccionar materiales para la enseñanza.
Dar asesoría y orientación.
Determinar la efectividad de un programa o currículo.
Desarrollar la autoevaluación en docentes como en alumnos.
Brindar un marco de referencia para el seguimiento de administradores y supervisores.
Estimular en aprendizaje informando de sus logros.
ELEMENTOS Y PLAN DE EVALUACIÓN
La
evaluación tiene un rol preponderante en la educación, es un elemento
estratégico para poder mejorar la enseñanza–aprendizaje. Lo anterior se
vislumbra muy difícil si no se identifican los problemas reales que impactan en
los procesos educativos, además de que nos dan información confiable sobre las
acciones a tomar para re direccionarla y transformarla en una educación de alta
calidad.
De acuerdo a
Aceval (2005) la evaluación de la educación tiene por objetivo:
·
Conseguir mayor información de la que se dispone para realizar un diagnóstico más acertado
acerca de las problemáticas y necesidades del
aprendizaje.
·
Tomar decisiones
adecuadas para orientarlas a las políticas educativas y conducir los procesos
de cambio.
·
Rendir cuentas y valorar los
resultados.
·
Mejorar el funcionamiento del proceso
educativo.
·
Informar acerca de los conocimientos y
experiencias resultantes.
·
Dar credibilidad al modo en que la evaluación es percibida, su
aceptación y su influencia sobre la
realidad.
·
Ser objetiva sobre las tensiones internas producidas
por la referencia a los valores implícitos y explícitos que se encuentran en el
núcleo de la evaluación misma.
·
Ser imparcial para asegura
un amplio margen de independencia y autonomía.
·
Ser coherente con los
objetivos del sistema educativo a cuyo servicio se conciben,
o en otras palabras, se deben desarrollar los usos benéficos
de la evaluación y evitar los usos perversos.
·
Ser respetuosa
de las características propias de las realidades educativas.
·
Transformar y
mejorar el
contexto educativo general.
El proceso evaluación de aprendizajes
requiere de una fase de planeación realizada por academias o grupos colegiados
de profesores, organizados por materia, semestre o por área curricular especifica.
Es necesario que estas academias conozcan el perfil de egreso,
los objetivos, los enfoques, contenidos y unidades de instrucción del plan de
estudios, para realizar un análisis de los requerimientos que permitan al
egresado llegar a los aprendizajes esperados.
Grunlund (1982), recomienda desarrollar
una tabla de especificaciones con amplias categorías que pueden ser
subdivididas en paralelo con la naturaleza de la instrucción y la
complejidad de sus finalidades. Esta tabla reúne información que permite
verificar la congruencia interna del proceso evaluativo porque presenta
indicadores de aprendizaje que reúnen la evidencia suficiente del desarrollo de
competencias y del grado de cumplimiento de los objetivos expresados en los
programas.
Una forma de diseñar la tabla de especificaciones (plan) es
redactando una serie de indicadores o criterios de evaluación que se aceptaran
como evidencia de lo que se ha logrado, esto por cada unidad temática del
programa preferentemente, en el nivel de desempeño de acuerdo a los
aprendizajes esperados.
Para esta parte del diseño, se ha hecho la revisión de varias
taxonomías de objetivos educativos, entre las más conocidas se encuentran las
publicadas por Bloom (1956), Gagné (1972), Tuckman (1979), Merril (1994),
Haladyna (1997) y la de Marzano (2000, 2006) resultando más útil y congruente
con los modelos educativos actuales porque se basa en competencias. Su origen,
se da a partir de las deficiencias detectadas en la taxonomía de Bloom, la cual
se basa en el acomodamiento jerárquico de los procesos mentales en función de
su complejidad y no en términos de control.
La taxonomía de Marzano (2000, 2006) es una teoría del
pensamiento humano que consta de tres sistemas del conocimiento
interrelacionados:
Esta taxonomía está conformada por dos dimensiones: niveles de
procesamiento y dominios del conocimiento. Los niveles de procesamiento están
conformados por los tres sistemas mencionados en el esquema anterior (self,
metacognitivo y cognoscitivo) y los dominios del conocimiento se clasifican en: información, procedimientos
mentales y procedimientos psicomotores. Es en este plano en donde la
tabla de especificaciones tiene las
siguientes funciones:
·
Guiar a los redactores de reactivos para
verificar si el sujeto evaluado tiene el nivel requerido de conocimientos y
competencias.
·
Verificar la congruencia entre los reactivos
elaborados y los indicadores de aprendizaje planteados.
Una vez definido el propósito de la evaluación y los indicadores de aprendizaje
a evaluar, se requiere decidir cuáles son las técnicas e instrumentos más apropiados
a estos propósitos y el uso que se dará a los resultados del proceso
evaluativo. Si el propósito es formativo se recomienda como lo señala Casanova (1998; 2007) un paradigma
cualitativo que permita recoger información de los procesos integrando diversas
técnicas como parte de una estrategia con la que se puedan triangular las
fuentes de información para la interpretación y la inferencia de los
procesos de alto orden asociados al aprendizaje.
Los instrumentos más comunes que sirven para observar de manera
sistemática el rendimiento y la ejecución de los estudiantes, así como
aspectos o rasgos socio-personales y de actitudes, son las listas de control o
listas de cotejo. Las escalas de evaluación son variantes de las listas de
control en el sentido de su finalidad y construcción; no obstante tienen la
ventaja de que permiten formular juicios sistemáticos acerca del grado en el
que se presenta algún comportamiento o característica relacionada con el
desempeño observado a través de un conjunto de
criterios cualitativos y cuantitativos para
priorizar la evaluación de los aprendizajes.
Para evaluar, se recurre a criterios de tipo numérico, gráfico y descriptivo; aunque a veces se usan combinaciones de ellos. El criterio descriptivo, implica la descripción verbal más completa a lo largo del proceso de aprendizaje, considerándolo de gran utilidad en los procesos de evaluación formativa porque permite informar con mayor claridad a la persona evaluada acerca de su situación en cada competencia desarrollada.
La
evaluación por competencias, surge de una necesidad existente en la sociedad
moderna quien delega en la educación superior la función de desarrollar en los
estudiantes competencias que le permitan actuar de manera eficaz y responsable (Yániz
y Villardón, 2006). En la evaluación, se requiere reflexionar acerca de la
concepción de las competencias como resultado del aprendizaje para ajustarlas con
lo evaluado. En el marco de educación superior, Leyva (2009) señala las
siguientes concepciones sobre lo que las competencias suponen:
·
La adquisición de conocimientos, habilidades y
actitudes.
·
Supone la movilización estratégica de los recursos
de conocimiento de forma eficaz y ética.
·
Se demuestra haciendo, generando evidencias de
desempeño a partir de actividades planeadas que pongan en juego a dichas
competencias.
·
Es un proceso de aprendizaje que permite aprovechar las potencialidades de
la evaluación para favorecer el logro de los objetivos formativos.
Por otro lado, “esta concepción enlaza el concepto de evaluación auténtica, que
enfatiza el hecho de que una evaluación debe reflejar los desafíos, el trabajo
y los estándares vigentes en el ejercicio profesional de manera que comprometa
al alumno en forma interactiva con oportunidades para explicar, dialogar e
investigar” (Wiggins,1989; pp. 24), es decir; que el alumno participe activamente
en el proceso de aprendizaje.
Una
vez que se ha comprendido el concepto de evaluación auténtica y bajo el
entendimiento de que la educación moderna se rige por competencias, es
fundamental buscar el equilibrio entre la evaluación formativa (participación,
portafolio, producto y tareas) y sumativa (examen). El profesor tendrá la libertad de evaluar de la forma
en la que mejor le parezca de acuerdo a sus objetivos, los tópicos abordados en
clase, las características de los alumnos, los recursos, entre otros, a través
de instrumentos como rúbricas, hojas de cotejo, etcétera.
El portafolio es una estrategia de evaluación que puede ser parte de la metodología
de la enseñanza porque está inmerso en los procesos de evaluación formativa,
permitiendo evaluar los conocimientos y el desarrollo de competencias, lo que a
su vez generará la retroalimentación oportuna en relación a las decisiones que los
estudiantes tomarán acerca de su aprendizaje.
Contrario a lo anterior, en la evaluación sumativa hay que elaborar reactivos y diseñar pruebas objetivas, es aquí en
donde el uso de reactivos de opción múltiple permite hacer un muestreo
más representativo de los contenidos y procesos que se desean evaluar en un
periodo determinado, además de que es indispensable conocer las destrezas que posee el estudiante (destreza se define
como la ejecución automática del conocimiento), su actitud, el contexto de
plan de evaluación (personal, familiar, local, comunitario, estatal, nacional, internacional, universal) y tener en cuenta que todo reactivo mientras más lejano
al contexto conocido es, más complejo es.
Algunas ventajas de las pruebas objetivas conformadas por
reactivos de opción múltiple son:
- Se pueden adaptar fácilmente a los
resultados de aprendizaje específicos.
- Permiten un muestreo más adecuado
del dominio a evaluar.
- Se pueden calificar más rápido y
objetivamente.
- Son más sencillas de aplicar.
- Poseen una sola respuesta correcta.
En cuanto a las variantes con formato de
opción múltiple podemos identificar al menos cinco tipos, los
cuales son más adecuados a cierto tipo de indicadores y/o resultados de
aprendizaje a evaluar y estos son:
Una
vez que se han construido los reactivos, hay que asegurarse de que sean válidos
para
probar las conexiones conceptuales entre la medición y el constructo (Angoff,
1988; APA, AERA & NMCE, 1999). La validez es un concepto unitario y se
refiere al grado en el cual la evidencia acumulada apoya la interpretación de
las medidas de la prueba de acuerdo con el propósito propuesto. Además de la
validez, hay que demostrar que los exámenes que se construyen son confiables,
es decir que se puede obtener la misma medición en diferentes condiciones,
evitando evaluar lo que no se ha enseñado al igual que la
capacidad de memoria como se había venido haciendo en la educación tradicional,
en donde el currículo estaba tan saturado de información que no era posible
profundizar en los temas, por lo que se deben priorizar en orden de importancia
para trabajarlos a profundidad y evaluarlos de acuerdo a los criterios
establecidos para modificar la enseñanza y asegurar un mejor desempeño de los
alumnos durante el proceso de aprendizaje.
En forma
concreta, y con la finalidad de
coadyuvar a las labores de los docentes
en la toma de decisiones sobre los procesos evaluativos, siendo el propósito
del presente documento y como una guía de pasos a seguir se establecen los
siguientes lineamientos.
1) Fase
de planeación
a) Formación
de academias o grupos colegiados organizados por materia, semestre o por área
curricular con conocimiento de los objetivos, enfoques, contenidos y unidades
de instrucción del plan de estudios.
b) Desarrollo
de una tabla de especificaciones con amplias categorías que pueden ser
subdivididas en paralelo con la naturaleza de la instrucción y la complejidad
de sus finalidades.
c) Redacción
de una serie de indicadores o criterios de evaluación que serán la evidencia de
lo que se ha logrado, por unidad temática y el nivel de desempeño empatado a
los objetivos programados.
2) Diseño.
a) Revisión
de las taxonomías que se adapten a la realidad de su población con teorías que
fundamenten su puesta en escena en el proceso evaluativo.
b) Diseño
de los instrumentos útiles para la
observación sistemática del rendimiento y la ejecución de los estudiantes, así
como aspectos o rasgos socio-personales como son las listas de hojas de
control, listas de cotejo o rubricas con criterios de tipo numérico, gráfico y
descriptivo para la evaluación a lo largo de todo el proceso de aprendizaje.
c) Diseño
de herramientas de evaluación tanto formativa como sumativa que generen el
análisis , la creación de juicios de valor para la toma de decisiones que
involucre el desempeño de los estudiantes, los profesores, materiales, los
aprendizajes esperados y los mismos instrumentos, tomado como referencia las
características de los tipos de evaluación mencionados en este documento.
CONSIDERACIONES
FINALES
La evaluación es un elemento imprescindible
en el proceso de enseñanza-aprendizaje que permitirá observar las fortalezas y
debilidades tanto del plan curricular, la labor del profesor y el aprendizaje
del alumno fomentando el desarrollo de competencias para proporcionar
retroalimentación que de origen a toma de decisiones adecuadas en beneficio de
la educación.
En el diseño de un plan de evaluación se
deben priorizar los estándares, habilidades, técnicas, estrategias, actitudes,
valores, normas, grado de estudios, estatus social, con los que se está
tratando, así como esclarecer las competencias y habilidades académicas que se
pretenden alcanzar en cierto momento del aprendizaje que se está
promoviendo.
Los agentes que realizan la evaluación
(profesor, alumnos, tutores, etcétera.) deben estar inmersos en el proceso de
enseñanza-aprendizaje, ya que lo que sucede dentro de este proceso permite
visualizar las expectativas y conocer las deficiencias para determinar las
acciones correctivas o de mejora. Por ejemplo, cuando se descubre que los
objetivos que se están logrando son de un grado mucho menor a lo esperado o
incluso, que no se están alcanzando, se debe realizar una revisión de los
planes curriculares, las actividades realizadas, la actitud del maestro y de los
alumnos al igual que la congruencia de los objetivos para alinearlos y evitar
desviaciones que afecten el aprendizaje.
El aprendizaje está condicionado por el
ambiente y la motivación, por lo que no hay que evaluar lo que se presenta de
manera mecánica, al contrario, es un proceso para conocer, compartir, entender,
analizar y construir los conocimientos, entonces; evaluar consiste en analizar
si se cumplieron las expectativas de pensamiento y razonamiento que
generalmente se observan con mayor claridad en la profundidad de las
actividades realizadas y entregadas.
Finalmente,
evaluar consiste en recopilar información por medio de distintos instrumentos
de evaluación, cuyos resultados nos permiten analizar los logros alcanzados e
identificar las deficiencias de
aprendizaje o de la labor del docente para hacer adecuaciones en el proceso
enseñanza-aprendizaje.
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